La globalización ha impulsado la expansión de las operaciones de un gran número de empresas a otros países. Esto, a su vez, genera un aumento en las transacciones entre empresas relacionadas o vinculadas.
Este tipo de negocios, por su naturaleza, se ven obligados a realizar estudios de Precios de Transferencia. Y, con ellos, verificar que el precio fijado entre ambas partes sea de mercado. Sin embargo, en los últimos meses, ha entrado a jugar un actor de forma más notoria. Se trata de las fluctuaciones en el tipo de cambio.
Precisamente, la volatilidad en el precio del dólar ha generado una mayor complejidad a la hora de que las empresas desarrollen sus respectivos estudios de Precios de Transferencia. Esto sucede porque las empresas pueden verse en la obligación de presentar sus estados financieros tanto en moneda funcional (colón), como en moneda extranjera.
Desde la óptica de los Precios de Transferencia, la presentación de un estado financiero en diferentes monedas puede generar una brecha de tipo de cambio. Esta puede influir en el valor devengado.
A su vez, genera riesgos relacionados con la conversión de la moneda en las transacciones. También, pueden darse riesgos económicos, de cumplimiento, y liquidez, entre otros.
Por ello, la presentación de estados financieros en diferentes monedas, sin un análisis adecuado, puede producir variaciones en los resultados financieros.
Si esto sucede, los estados financieros serán menos comparables, distorsionando la imagen de la rentabilidad y la situación financiera de la empresa.
Aplicando el efecto en los Precios de Transferencia
Pero ¿cómo se aplica este efecto? Se pueden dar varios casos.
El primero es si una empresa tiene una filial en un país donde la moneda local se ha devaluado frente al dólar estadounidense.
En este caso, los ingresos y los egresos de esa filial expresados en dólares serán menores comparados con si se expresaran en la moneda local.
Si la empresa utiliza el estado financiero en dólares para calcular los precios de transferencia, puede subestimar los ingresos y los egresos de la filial.
Además, por lo tanto, establecer un valor relativamente bajo para los bienes o servicios transferidos, en precios de transferencia.
Otro de los casos es si una empresa puede utilizar el tipo de cambio promedio del periodo para convertir sus transacciones en moneda extranjera a su moneda funcional, mientras que otra empresa puede utilizar el tipo de cambio al final del periodo. Estas diferencias en los tipos de cambio pueden afectar la comparabilidad de los datos financieros. Además, dificultar la evaluación precisa de la rentabilidad y la situación financiera actual de la empresa.
¿Cómo reducir estos impactos?
Ante estas situaciones generadas por la fluctuación en el tipo de cambio, desde Baker Tilly Costa Rica recomendamos la aplicación de análisis de comparabilidad. Para ello, se hace uso de instrumentos que consisten en el principio mediante el cual los consultores contrastan los datos financieros de una empresa con los de otras del mismo sector, o con datos financieros de la misma entidad, pero en diferentes periodos. Además de analizar los modelos de negocio mediante la cadena de valor, las funciones, los riesgos y activos, al menos.
Para ello, las empresas deben proporcionar al consultor la información relacionada con los tipos de cambio utilizados. Así como de las metodologías empleadas.
Además, se recomienda incluir notas explicativas en los estados financieros, para brindar información de las políticas y prácticas que han adoptado las empresas para mitigar los riesgos asociados a las fluctuaciones del tipo de cambio.
Otra de las opciones que pueden realizar las empresas es divulgar a sus públicos de interés información sobre las estrategias implementadas para mitigar sus riesgos. Entre estas informaciones, están los instrumentos financieros que han utilizado las organizaciones en la cobertura de riesgos cambiarios. Esto ya sea por medio de contratos a futuro, swaps de divisas, o monitoreo constante del tipo de cambio. También, en estos comunicados, se debería informar sobre qué ajustes han utilizado en sus estrategias de cobertura.
Se debe analizar con un enfoque crítico y objetivo el impacto del tipo de cambio en los estados financieros de una empresa. Esto ya que los resultados obtenidos deben ser defendibles ante las autoridades fiscales en caso de una auditoría o fiscalización.

