La ciberseguridad como activo estratégico: el desafío empresarial de 2025

La ciberseguridad como activo estratégico: el desafío empresarial de 2025

Por: Norberto Saraceni, socio a cargo de Transformación Digital y GRC en Baker Tilly Argentina.

En el contexto actual de 2025, las empresas latinoamericanas enfrentan una realidad ineludible: la ciberseguridad ya no es una opción ni un gasto operativo, sino un activo estratégico.

En los últimos años, la madurez en esta materia ha avanzado, especialmente en organizaciones con fines de lucro, impulsada por la necesidad de protegerse ante lo que hoy constituye el riesgo más importante que enfrentan: los ciberataques.

Estos avances, también han hecho que el panorama regional haya cambiado. Las organizaciones han comenzado a fortalecer sus coberturas de ciberseguridad y a implementar pruebas de control, conscientes de que las amenazas no se detienen. En paralelo, los ciberdelincuentes, que también se han vuelto más organizados y persistentes que nunca, trabajan tiempo completo para encontrar nuevas formas de vulnerar los sistemas de información. Esto mientras las empresas están enfocadas en construir valor.

¿Cómo implementar una estrategia integral para reducir riesgos?

Para transformar la ciberseguridad en un activo estratégico, las empresas deben adoptar un enfoque estructurado y preventivo. Deben empezar por asumir estándares internacionales como la ISO 27001, que ofrece un marco robusto para identificar, mitigar y gestionar los riesgos relacionados con la seguridad de la información.

Para lograr estas implementaciones, el primer paso es realizar un análisis de brechas que permita entender dónde está parada la organización. Específicamente, qué procesos ya existen, cuáles son aprovechables y dónde se requieren mejoras. Esta evaluación permite priorizar acciones y diseñar un plan realista y adaptado a la estructura interna de cada empresa.

En paralelo, es fundamental reforzar la concientización y la cultura organizacional. Esto implica invertir en capacitaciones constantes para colaboradores, con especial énfasis en reconocer y evitar amenazas como el phishing y otras formas de fraude digital. Los hackers están todo el día pensando cómo vulnerar sistemas; nosotros debemos estar todo el día reforzando la prevención.

Otro elemento clave es la adopción del enfoque GRC (Gobierno, Riesgo y Cumplimiento), que permite orquestar todos los controles, auditorías y políticas en una sola visión integrada. Esta metodología facilita no solo el cumplimiento regulatorio, sino también la protección efectiva de activos críticos.

Vulnerabilidades

En esta realidad, el eslabón más débil sigue siendo el humano. La ingeniería social, con el phishing como su herramienta estrella, continúa siendo la técnica más efectiva para comprometer a organizaciones enteras. A pesar de las inversiones en tecnología, las brechas se originan en la falta de capacitación, desconocimiento de los riesgos y ausencia de una cultura institucional de ciberseguridad, por lo que enfoques en preparar a los colaboradores, sigue siendo una de las formas más efectivas para reducir riesgos de vulnerabilidades.

Asimismo, la madurez tecnológica toma un papel muy importante en este camino también. Sin embargo, esta no garantiza protección si no está acompañada de una gestión del riesgo integral.

Las amenazas pueden generar impactos devastadores: interrupciones operativas, secuestro de datos, multas contractuales e incluso la quiebra de la organización. La continuidad del negocio depende, cada vez más, de qué tan bien gestionada está la seguridad de la información

Frente a este contexto, Baker Tilly ofrece una propuesta de valor basada en el entendimiento profundo del riesgo, la prevención y el cumplimiento normativo. Su enfoque se apoya en estándares internacionales como ISO 27001, ISO 27002 e ISO 3402, y en las normas SOC, particularmente útiles para organizaciones de servicios que trabajan con datos sensibles de terceros.

Un componente clave de esta oferta es el reporte SOC, requerido para empresas latinoamericanas que prestan servicios a clientes en Estados Unidos (por ejemplo, payroll, call centers o gestión de bases de datos). Este informe debe estar firmado por un contador público certificado por el AICPA de Estados Unidos. Baker Tilly facilita este proceso mediante su red internacional: los controles se ejecutan en Latinoamérica, mientras que la firma en Estados Unidos valida el reporte, logrando un resultado técnicamente riguroso y accesible en costos. Asimismo, todo el proceso se puede llevar desde nuestra red en Estados Unidos.

Evitando las improvisaciones

En 2025, no existe espacio para improvisaciones. La ciberseguridad debe asumirse como un componente esencial de la estrategia empresarial.

Precisamente, adoptar estándares, fortalecer la cultura organizacional y trabajar con aliados como Baker Tilly puede significar la diferencia entre la resiliencia y el colapso operativo frente a un ciberataque.

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