Ciberseguridad e inteligencia artificial: aliados que deben conocerse antes de actuar

Ciberseguridad e inteligencia artificial: aliados que deben conocerse antes de actuar

Por: Norberto Saraceni, socio a cargo de Transformación Digital y GRC en Baker Tilly Argentina.

La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido con fuerza en el mundo corporativo. Automatiza procesos, mejora decisiones y transforma la productividad. Pero, al mismo tiempo, su despliegue acelerado sin controles adecuados representa una amenaza potencial para la seguridad de la información.

En la actualidad, la IA está avanzando más rápido que cualquier suite de ciberseguridad. Esto ha provocado que muchas empresas, presionadas por la innovación o la competencia, estén abriendo sus sistemas a herramientas de IA sin considerar los riesgos asociados. El problema de esto no está en la tecnología en sí, sino en la falta de límites claros en su implementación.

Cuando una organización permite que una herramienta de IA acceda a su información sin procesos, protocolos ni restricciones, está corriendo un riesgo significativo. Puede exponer datos sensibles, abrir accesos no autorizados, o perder control sobre lo que se procesa y cómo se almacena. Es como soltar a un extraño dentro de un edificio sin llaves ni supervisión.

Este choque entre innovación y control no es solo técnico. Es cultural. Muchas organizaciones aún no han desarrollado una madurez suficiente en ciberseguridad y, sin embargo, ya están permitiendo el uso abierto de IA entre sus colaboradores, sin políticas claras de uso, sin filtros de contenido, y sin evaluación previa del impacto.

La recomendación es clara: antes de liberar o fomentar el uso interno de IA, debe fortalecerse la ciberseguridad organizacional. Solo así es posible evitar que esta herramienta, tan potente como ambigua, se convierta en un riesgo sistémico.

Baker Tilly: orquestador entre innovación y control

Baker Tilly ofrece una solución integral para organizaciones que desean implementar IA sin comprometer su seguridad. Su enfoque se basa en procesos sólidos, evaluación de riesgos, definición de políticas internas y adopción de estándares internacionales. El objetivo no es frenar la innovación, sino canalizarla bajo estructuras de gobernanza confiables.

Además, en empresas que prestan servicios de análisis de datos, infraestructura tecnológica o soporte remoto a clientes de Estados Unidos, el uso de IA puede agravar aún más la exposición. En estos casos, el reporte SOC se vuelve indispensable, ya que certifica que los controles internos en seguridad están funcionando, incluso en entornos con tecnologías emergentes.

Baker Tilly facilita la obtención de este reporte mediante su modelo combinado: la revisión técnica se hace desde Latinoamérica, con costos más competitivos, y el informe final se valida con una firma de Estados Unidos con licencia ante el AICPA, cumpliendo con todos los requisitos regulatorios.

La inteligencia artificial puede ser un gran aliado o un riesgo mayúsculo, dependiendo del entorno en el que se implemente. Las empresas que deseen innovar de forma segura deben fortalecer sus cimientos de ciberseguridad antes de abrir sus sistemas. Baker Tilly ofrece el acompañamiento ideal para equilibrar innovación y protección con visión estratégica y alcance internacional.

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